Maine Exige Cobertura de Seguro para Pruebas de PFAS en Sangre
La enfermedad celíaca es una condición autoinmune crónica que afecta al sistema digestivo, particularmente al intestino delgado. Cuando las personas con enfermedad celíaca consumen gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno, su sistema inmunológico responde atacando el revestimiento del intestino delgado. Esta reacción inmune daña las pequeñas proyecciones en forma de dedos llamadas vellosidades que recubren la pared intestinal y son responsables de absorber los nutrientes de los alimentos. Con el tiempo, este daño puede provocar diversas complicaciones de salud y deficiencias nutricionales.
Las pruebas de laboratorio desempeñan un papel crucial en el diagnóstico de la enfermedad celíaca. Las pruebas iniciales más comunes son análisis de sangre que buscan anticuerpos específicos. Estos incluyen anticuerpos contra la transglutaminasa tisular (tTG-IgA), anticuerpos antiendomisio (EMA-IgA) y anticuerpos contra péptidos de gliadina desaminada (DGP). Además, a menudo se realiza una prueba de nivel total de IgA porque algunas personas con enfermedad celíaca tienen deficiencia de IgA, lo que puede conducir a resultados falsos negativos en las pruebas basadas en IgA. Para las personas con deficiencia de IgA, están disponibles pruebas alternativas que miden anticuerpos IgG. Es importante tener en cuenta que estas pruebas son más precisas cuando la persona todavía está consumiendo gluten en su dieta, ya que evitar el gluten puede llevar a la normalización de los niveles de anticuerpos y potencialmente a resultados falsos negativos.
Si los resultados de los análisis de sangre sugieren enfermedad celíaca, el siguiente paso generalmente implica una biopsia endoscópica del intestino delgado. Durante este procedimiento, un gastroenterólogo toma pequeñas muestras de tejido del revestimiento intestinal para examinarlas bajo un microscopio. La biopsia puede revelar el daño característico de las vellosidades y confirmar el diagnóstico. En algunos casos, particularmente en niños con niveles de anticuerpos muy altos y síntomas específicos, el diagnóstico puede realizarse sin una biopsia, aunque este enfoque todavía es debatido entre los profesionales médicos.
Las pruebas genéticas para la enfermedad celíaca buscan variantes genéticas específicas llamadas HLA-DQ2 y HLA-DQ8. Casi todas las personas con enfermedad celíaca portan uno o ambos de estos marcadores genéticos. Sin embargo, tener estos genes no significa que una persona definitivamente desarrollará la enfermedad celíaca, ya que también están presentes en aproximadamente el 30 al 40 por ciento de la población general. Las pruebas genéticas son más útiles para descartar la enfermedad celíaca o determinar si los familiares de pacientes diagnosticados están en riesgo. Una prueba genética negativa hace que la enfermedad celíaca sea extremadamente improbable. Después del diagnóstico y el inicio de una dieta estricta sin gluten, las pruebas de seguimiento periódicas con análisis de sangre de anticuerpos pueden ayudar a monitorear qué tan bien se está curando el intestino y asegurar la adherencia al estilo de vida sin gluten.
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